
Your love alone is not enough!
MANIC STREET PREACHERS
Hoy solo queda tiempo para soñar. La ciudad no es lo que solía ser. Aquellos primeros años en los que llegamos después de la primera vez que las tardes de marzo se habían teñido de rojo, parecían decirnos algo.
Nada es igual como en aquella primera visita, en la que la ingenuidad se empataba con placeres precoces y que poco a poco se iban descubriendo, entre sábanas y callejones ocultos, sin nada en que pensar mas que en ese momento.
Han pasado los años, al mismo tiempo que la fascinación y la calma se han perdido entre el tronar de la pólvora de madrugada o a plena luz del día. Entre los miedos y la rutina, convirtiendo en celda lo que alguna vez creíamos que era la ilusión, la bonanza, el paraíso.
Hoy nada calma el dolor, ni siquiera esa medicina efímera que se liberaba entre las ondas hertzianas. Todo es lo mismo: rutinario y repetitivo. ¿Dónde quedaron los deseos de cada paso nocturno entre las luces y sus colores? ¿Dónde quedaron los olores matinales mezclados con la brisa y la neblina?
Las calles parecían no tener nombre. Rodar sobre el asfalto era un desafío, hoy es parte de la angustia. Las musas se han convertido en demonios y el amor en codicia. Vivir no es lo que solía ser. La esperanza fue deportada, pero queda al final el sueño…
Nada es igual como en aquella primera visita, en la que la ingenuidad se empataba con placeres precoces y que poco a poco se iban descubriendo, entre sábanas y callejones ocultos, sin nada en que pensar mas que en ese momento.
Han pasado los años, al mismo tiempo que la fascinación y la calma se han perdido entre el tronar de la pólvora de madrugada o a plena luz del día. Entre los miedos y la rutina, convirtiendo en celda lo que alguna vez creíamos que era la ilusión, la bonanza, el paraíso.
Hoy nada calma el dolor, ni siquiera esa medicina efímera que se liberaba entre las ondas hertzianas. Todo es lo mismo: rutinario y repetitivo. ¿Dónde quedaron los deseos de cada paso nocturno entre las luces y sus colores? ¿Dónde quedaron los olores matinales mezclados con la brisa y la neblina?
Las calles parecían no tener nombre. Rodar sobre el asfalto era un desafío, hoy es parte de la angustia. Las musas se han convertido en demonios y el amor en codicia. Vivir no es lo que solía ser. La esperanza fue deportada, pero queda al final el sueño…
